sábado, 10 de septiembre de 2011

OCURI







El miércoles se celebraba el 35 aniversario del IPTK, la ONG para la que trabajamos. Para conmemorarlo se organizó un festival en Ocurí, el pueblo en el que nació IPTK y donde nuestros compañeros realizaban consultas de acupuntura. El IPTK había organizado 2 autobuses para que los empleados del hospital de Sucre subiesen a Ocuri, a unos meros 4800 metros de altitud.

El autobús era un guagua de los años 70 bastante deteriorado, pero en este viaje eso era parte del encanto: disfrutar y adaptarse a un nivel de vida muy por debajo de lo que occidente nos tiene acostumbrados. Íbamos 5 españoles y unos 20 bolivianos, la mayoria medicos especialistas, fisioterapeutas y otro personal sanitario del hospital.

Nos habían dicho que el viaje duraba unas 3 horas; pero eso hubiera sido en una "movilidad" decente; en el autobús venido a menos el tiempo estimado era de 6 horas. Llevábamos agua y fruta para el viaje, y muchas ganas de pasarlo bien. Ya nos habían advertido los compañeros anteriores que nos adentraríamos en la Bolivia profunda.

A los 5 km desapareció el asfalto y entramos en una pista de condiciones similares a las pistas forestales de Sierra Nevada. Subidas impresionantes, pista, asientos con los muelles flojos, ventanas que no se pueden abrir o cerrar, polvo, mucho polvo… la maravilla de la novedad y un paisaje imponente: seco, árido, duro, sin árboles, pero bello por su inmensidad.

En algunas pendientes parecía imposible que un autobús de las dimensiones y condiciones del nuestro pudiera subir, o que los frenos aguantasen la bajada. No había espacio para dos vehículos, así que también hubo que hacer maniobras para que los camiones, cargados de indígenas y mercancía, pudieran pasar. En varias ocasiones, el bus paraba sin razón alguna, quizás para darle un descanso al motor o porque el pobre motor decidía que era hora de descansar. Nadie lleva prisa, y aquí entiendes que el viaje en sí no es el medio sino la meta; como en la vida.

En varias ocasiones nos paramos para subir a grupos de indígenas que esperaban con paciencia a que pasara un vehículo dispuesto a llevarles al siguiente poblado. Parecían salir de la nada, ya que no había presencia obvia de actividad humana en la zona. El paisaje es imponente, pero no es bondadoso con la vida, aunque de vez en cuando atravesamos parcelas dedicadas al cultivo de la papa. También se vislumbran en la lejanía reses famélicas, ovejas, y cerdos; estos últimos más cercanos a sus primos los jabalíes que a los cerdos occidentales.

En el pueblo de Ravello hicimos nuestra primera y única parada, casas de adobe grisáceo, cerdos en la calle, y un restaurante donde ofrecen como menu único la ya habitual sopa de quínoa y pollo con arroz. Seguimos nuestro ascenso y llegamos a Ocuri sobre las 6 de la tarde. Es un pueblo relativamente grande, en medio de una inmensidad de roca y pasaje pardo con el que se mimetiza. Hay dos calles asfaltadas y el resto es de tierra. Las casas son de adobe rojizo con tejados de metal que simulan la “uralita” y se mantienen en su sitio gracias a piedras colocadas sobre el techo. La iglesia, el hospital, las instalaciones del IPTK y algunas casas gozan de una construcción más solida y tejados permanentes

Los habitantes del lugar y los olores en la calle nos recuerdan que el agua escasea: olores pungentes, ropas ennegrecidas, pies callosos, lindos niños con ojazos azabache y mejillas resquebrajadas por el sol y el frio se limpian los mocos con la mano o la ropa. La gente no regala sonrisas con facilidad, ni siquiera los niños; son reservados y esquivan la mirada, pero tampoco se respira un ambiente hostil; los habitantes han interiorizado la austeridad del entorno. Tampoco hay arboles para conseguir leña en las frías noches del altiplano.


En el IPTK se respira un ambiente festivo, con la ya aceptada mesura boliviana. En la casa de los españolitos el ambiente es mucho más efusivo: risas, abrazos, intercambio de anécdotas y experiencias. Entre las anécdotas de todos, los tés de Manu y las fotos panorámicas pasamos el tiempo en espera del inicio del festival.

A las 8 subimos al comedor donde ya estaban comiendo muchos de los indígenas vestidos con sus trajes tradicionales: rosas, azules, amarillos y rojos sobre blanco, extravagantes gorros y sombreros adornan sus cabezas; uno de ellos es el casco de los conquistadores adornado con coloridas plumas y adornos indígenas. A pesar de que en la sala debe de haber unas 50 personas, el ambiente es tranquilo y apenas se oyen voces… hasta que llegan los gringuitos :-).

Una vez terminada la cena nos acercamos al lugar de la fiesta, una suerte de polideportivo de paredes y tejado metálico, con grada de cemento, un escenario y un impresionante equipo de sonido. Las gradas están abarrotadas de gente. Cuando entramos, los animadores animaban sin demasiado éxito a la audiencia para que hiciese una ola con los brazos. En el piso, niños y mayores se abrían paso entre la masa de gente que escuchaba a los animadores de pie. Solo cuando llegó la hora de repartir caramelos y regalos, el público se mostró efusivo y entusiasta, y pudimos ver grandes sonrisas, casi carcajadas entre los indígenas.

Empezaron las actuaciones. El primer grupo que actuó se llamaba Cómplices del amor. Dos chicas indígenas vestidas con camisa blanca y falda corta de fuelles rosa, acompañadas de varios músicos, nos deleitaron en quechua con varias canciones de ritmo pegadizo. A lo largo de las actuaciones, varios hombres se encargaban de llenarnos los vasitos de una deliciosa bebida caliente con sabor a canela que denominaron ponche. Al preguntarle si llevaba alcohol, nos respondieron que no, que solo llevaba singani, el aguardiente local. En Bolivia, los hombres beben alcohol etílico puro; lo llaman alcohol potable.

La organización era impresionante y el IPTK está haciendo una importante labor de educación entre los campesinos. Tras las actuaciones, que terminaron sobre las 12 de la noche, la fiesta se trasladó a un salón con música en vivo para bailar.

Yo me retiré tempranito, pero los más mozos mostraron una gran solidaridad con los huéspedes y aguantaron con honra y mucho singani toda la noche: baile, estrellas, amanecer en el cementerio y demás actividades festivaleras. Empezaron a llegar a casa sobre las 7 de la mañana en diversas condiciones de intoxicación etílica, pero nada comparable a los indígenas. Cuando, sobre las 9 de la mañana, subí a toda prisa porque nos dijeron que se iba el autobús de Sucre, un grupo de 6 paisanos vestidos de blanco, ojos vidriosos y pisada insegura por el alcohol, seguían tocando una melodía cansina y repetitiva sin perder el ritmo.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Hemos estado todos de fiesta en Ocuri!



El IPTK celebró en Ocurí su aniversario y muchos indígenas de diferentes poblaciones fueron al pueblo a bailar, beber y comer. Fue una fiesta de pueblo total: concursos, grupos de música de la zona, unos mas tradicionales que otros, y mucha animación. Los bolivianos se caracterizan por un tipo de mesura que no caracteriza a los españoles. Los españolitos dimos la nota, bailando al ritmo de las chicas gogo, con sus minifaldas rosas de fuelles, mientrasque los indigenas escuchaban sentados y bebian en silencio el ponche caliente con sangali. Niños correteando, mujeres con bebés en las espaldas, arropados en su trapo tradicional y una música que no dejaba de sonar. Fuera de la cancha, puestos de papas, gente en un continuo devenir, adolescentes de pose y algunos de los grupos de baile practicando para la actuación. Los españolitos, los gringitos como nos llaman algunos, no tuvieron reparos en unirse a la fiesta y algunos hasta aprendieron los pasos de una danza tradicional. Raquel fue la campeona del baile en las danzas tradicionales. Carolina, me cuentan, no se quedó atrás, con un ritmo tan ferviente que su pobre corazoncito le dijo en un par de ocasiones, que se lo tomase un poco mas reposada, que estaba a 4000 metros de altura.

Algunos carrozas nos acostamos tempranito, pero la gran mayoria aguantó con solidaridad la fiesta y no volvieron hasta bien entrado el dia siguiente. A las 9 de la mañana aun se oian las flautas de un grupo de hombres que iban recorriendo la zona. Era un milagro que mantuviesen el ritmo. Sus ojos vidriosos y el vaiven en su andar delataban las bondades del licor local :-)
Tuvimos el placer de conocer a Irina, Victor y Javier, 3 españoles encantadores que trabajaban tambien en el IPTK en otros proyectos.

Besos

martes, 30 de agosto de 2011

el hospital y primeras impresiones

EL HOSPITAL Y PRIMEROS PACIENTES

Sandra y yo compartimos una sala de partos separadas por un biombo. Mi camilla es un potro de partos, duro como la piedra, pero no sale queja alguna de los pacientes; al contrario soloe recibimos halagos y agradecimiento. Es increíble lo estoicos que son. Se nota que esto no es el primer mundo. Vienen con una actitud de confianza total en nosotros y en el tratamiento, y eso hace que nosotros saquemos lo mejor. La gente sale aliviada desde la primera sesión.

Mi primera paciente fue una mujer indígena de 28 años que se dedica a tejer chopas, nombre que utilizan para denomina a los jersey de lana. Viene por adormecimiento de las piernas, de rodillas para abajo, tras recibir tratamiento para chagas, enfermedad endémica en la zona.
El reto del primer día fue entenderles y que me entendiesen, aunque ambos hablásemos español. Es paetente que la gente indígena tiene una visión del mundo distinta, así que es necesario aprender a mirar a través de sus ojos y adaptar las preguntas del interrogatorio a su visión. Además existen diferencias ligüísticas y las palabras cobran un nuevo significado. Cuando pregunté a una paciente si bebía mucho, me respondió con una expresión “defensiva” que no bebía nada, hasta que caí en que para ellos esa pregunta se refería al alcohol. Otra paciente me decía que el doctorcito le dijo que tenía la espalda “chueca”, palabra que usan para referirse a algo “torcido” y no sé todavía el porqué todos se tocan la parte del omóplato o el lomo cuando se refieren al pulmón ("me duele el pulmón dostorcita"), aun cuando , tras el interrogatorio, noreportan sintomas respiratorios, resfrios o similares.



Nuestra presencia ha llegado a oídos de la clase profesional de Sucre y de los indígenas, asi que la mezcla es bastante curiosa. Detrás de la fachada apacible de las mujeres y hombres que nos visitan hay vidas duras que deben afrontar lo mejor que pueden. La clase menos pudiente debe batallar con bastantes miserias. Por desgracia, como sucede en muchos otros sitios, a las mujeres les toca la peor parte.

Hoy, uno de mis pacientes, un obrero indígena de 72 años, me cuenta durante el interrogatorio que hace unos 20 años los doctores le desahuciaron por Chagas. Tenia los dedos deformados por la artritis y no podía comer porque el estómago lo tenía destrozado. Logró salir adelante con vahos de hierbas que se aplicaba en todo el cuerpo para la artritis; para el estómago bebía el agua de lluvia que se acumula en las rocas donde crece una planta local… Venia por calambres en todo el cuerpo y dolor lumbar. Me interesa explorar más la medicina popular de la zona.

Julia no deja de rotar por nuestras consultas de una forma muy discreta, lista para revisar nuestros diagnóstico o punción, si así se lo pedimos. Nos deja llevar totalmente la batuta en el caso, pero milagrosamente aparece por consulta cuando te encuentras ante un caso que parece demasiado para ti, y te ayuda a resolverlo de tal manera que te das cuenta que era mucho más sencillo de lo que te lo estabas planteando. “Diseña una estrategia de tratamiento” es el mantra que nos guía. Estamos aprendiendo a un ritmo increíble. Esta experiencia es de un valor incalculable para nosotros como terapeutas.

Luisa


domingo, 28 de agosto de 2011

Sobre las clases a los bolivianos








Inicialmente este proyecto quiso poner el acento en las clases de acupuntura a los chicos que están estudiando en el CENPRUR de Ocurí.

Habíamos considerado que, dado que estos chicos y chicas están estudiando para auxiliar de enfermería, dado que están pagados por el gobierno para aprender los recursos básicos de salud, dado que tienen el compromiso de volver a sus poblaciones (de difícil acceso) a extender y utilizar lo aprendido,...la acupuntura podría ser un recurso útil para ayudar con las dolencias más comunes mientras tienen asistencia médica.

IPTK solicitó al ministerio que durante nuestro tiempo de estancia, estos chicos pudieran recibir más horas de clases de acupuntura y menos de auxiliares de enfermería, pero el ministerio no dió el permiso. Por lo tanto, en Ocurí, lo que estaba pensado como dos meses y medio de formación ha quedado reducido a dos semanas. Lo básico, por si en siguiente ediciones se consigue más tiempo para continuar.

("Recien" hemos tenido la propuesta del IPTK de que estos alumnos del CENPRUR reciban la formación completa en acupuntura durante los meses de Noviembre y Diciembre; es cuando teminan sus estudios de enfermería y deberían volver a sus poblaciones, pero entonces se quedarían dos meses más para la acupuntura.
Veremos si puede ser, pues habría que encontrar uno o dos profesores que pudieran desplazarse acá durante esos dos meses)


En cuanto a las horas planificadas para el hospital de Sucre, donde la mayoría de los que estudian son médicos y fisioterapéutas, se están cumpliendo y con éxito. Están muy interesados y, a pesar de que las clases son cuatro horas al final de sus jornadas laborales, están estudiando bien.

( Quizá, si el IPTK está interesado en que los chicos de Ocurí aprendan, éstos mismos estudiantes de Sucre puedan en un futuro enseñarles....; de este modo este proyecto cubriría no solo la esfera de la asistencia en salud, sino que también se estaría dotando a los que más lo necesitan para utilizar sus propios recursos).

Como se dice por acá: ¿no ven?

Los alumnos sucreños, tienen el aliciente para su aprendizaje de que continuarán los tratamientos comenzados por los españoles de la Fundación Europea de MTC. Aprovechan al máximo. Bien es verdad que hablo de 70% , más o menos, de los alumnos. El resto, bien sea por cansancio, por trabajo o porque viven fuera de Sucre, hay varios días que pierden las clases, y esto supone un gran retraso para ellos ya que vamos a todo gas.

Ya localizan los puntos en los meridianos, ya realizan diferenciación de síndromes consultando un gran panel puesto en la pared con el resumen de lo visto con Íñigo (el anterior profe), ya realizan técnicas variadas de acupuntura, moxibustión, ventosas, ...y piden que en siguientes ediciones se pueda estudiar TUINA

La semana entrante empezarán a estudiar las patologías de medicina interna y especialidades.

Cuelgo algunas fotos de lo que estoy contando (buscándose puntos en el cuerpo, haciéndo casos en equipos, consultando información en el panel....)

Esperemos que todo siga igual de bien que hasta ahora

Juliana


Después de las consultas, a comer chorizo chiquisaqueño al mercado.








sábado, 27 de agosto de 2011

1ª semana en Sucre!


Hola

Hace ya 6 días que empezó la aventura y la verdad es que está siendo muy excitante, cada día ocurre algo distinto, pequeños problemas que al final van fluyendo gracias a las ganas de todos y sobre todo al trabajo de Julia que creo está luchando por este proyecto como nadie y del que todos estamos disfrutando y aprendiendo no solo de acupuntura sino de nosotros mismos y de la vida.

El tiempo pasa volando, es increíble, ya han pasado 6 días desde que me reuní con el resto de compañeros en Santa Cruz y le digo a Diego (el q parecía más serio) disculpe puedo ver su equipaje! y Carolina se me lanza al cuello con su energía habitual y me abraza... así empieza la aventura.
Después de charlar varias horas en el aeropuerto a las 10.15 sale nuestro vuelo a Sucre donde nos espera ondeando sus brazos desde el mirador Juliana. Perdida de maletas de varios compañeros y gracias a ello pudimos ver a Diego de blanco nuclear (ups, alguna foto hay por ahi).
Por la tarde descansamos y el miércoles empezamos el día temprano, desayuno de unos maravillosos jugos en el mercado lleno de indigenas vendiendo frutas,flores,tartas y todo lo que uno se pueda imaginar y visita al Iptk, charla con el director Franz Barrios que en un principio se adivinaba aburrida y acabó encandilándonos a todos con su vida e historia del proyecto Iptk. Por la tarde, visita y organización de nuestras consultas y Juliana me dice si quiero empezar a tratar ya esa tarde a dos personas ... sin pensarlo, entre miedo y excitación digo si y me enfrento a mi primer paciente en Sucre.. un niño de 12 años con el que Julia me echa una mano luego ya sola ganando confianza en mi misma y todo empieza a fluir.
El jueves toca madrugar y aunque algo resfriada empezamos oficialmente las consultas, Luisa y yo compartimos sala, lo que al principio pensábamos esto puede ser algo molesto al final nos encanta, siempre acabamos escuchando alguna historia interesante y como no compartiendo todo, sobre todo las risas al salir del hospital cuando nos reunimos todos a comer, es increíble, somos tan diferentes y que las ganas por aprender y "curar" hace que todos nos sintamos genial.
Los pacientes, de una variedad etnica y social diferente confían en nosotros y eso es lo que nos hace no poder defraudarles por lo que estamos sacando lo mejor de nosotros y con ganas de ver el progreso. La próxima semana ya está la agenda completamente cubierta! es increíble.
El viernes,sesion de Chi Kung,al hospital y terminamos sobre las 14.00 y acabamos comiendo en los puestos del mercado. Por la tarde un paseo lleno de risas y ya nos toca despedirnos de Rocío, Marc, Alberto y Eva!! un poquito de pena nos ha dado a todos aunque sabemos cuanto les apetecía irse a Ocurí y más después de todo el percance del profesor que no llega y aún así tenían claro que no podían dejar de atender a las 200 pacientes que dejaron nuetros compañeros. Un besito desde Sucre chicos! y nos vemos el miércoles!
Ahora ya asentadas, estamos viviendo todas las Doctorcitas:Raquel(la viajera incansable q está descubriendo Oruro) Luisa (la mama porr.)Carolina (la imaginativa enérgica imparable) y yo (se admiten descripciones) en un piso al lado del Pachamama, con Juliana cerquita y Diego algo alejado pero siempre presente. Y ya tenemos flores y dos gatitos y esto es casi un hogar.
Un biko muy grande

Pd: a los Doctorcitos que retornaron que sepáis que los pacientes siguen preguntando por vosotros y hay muchos progresos, espero que cuando nos vayamos ocurra lo mismo.

jueves, 25 de agosto de 2011

Esto no deja de rodar...y bien

Es increíble, pero así son las cosas.

Se nos accidentó Melina en Madrid y ya no pudo venir.

Melina encontró a su sustituta, pero en el último momento se echó para atrás. Es comprensible ya que nadie se decide a viajar hasta Bolivia desde España para enrolarse en un proyecto de un día para el otro; eso es lo que nos decían unos y otros, que era casi un imposible

¿Nadie?....y de pronto, encontramos a Manu. Italiano, entusiasta y con ganas de ayudar. El domingo lo tenemos aquí.

El IPTK se ha hecho cargo del recargo del cambio de nombre en el billete y todo sigue, después de unos pocos berrinches, según lo inicialmente previsto.

Ha llegado el segundo grupo de acupuntores a Sucre; los estaban esperando con impaciencia todos los pacientes del hospital. Hoy han empezado las consultas y se les ve con muchas ganas de hacer las cosas bien, de colaborar, de ponerse el mundo por montera con tal de aprovechar al máximo.

El sábado se van a Ocurí Alberto, Rocío, Eva y Marc. Se pegarán el madrugón para viajar por esos caminos polvorientos hasta encontrarse con esos hombres y mujeres que empezaron a ser tratados por el grupo que ya retornó a España.

En Sucre quedamos Raquel, Luisa, Diego, Carolina, Sandra y Juliana

Las clases a los bolivianos en Sucre van sobre ruedas. Ya diseñan tratamientos y los realizan, con bastante soltura. La idea es que cuando nos vayamos los españoles ellos continúen los tratamientos de los pacientes que acuden al hospital.

La cosa sigue rodando....